Influencers: Explicación sencilla con Kardashians.

El término influencer no es nada nuevo, son personas cuya estrategia en las redes ha sido tan efectiva que se volvieron líderes de opinión en cualquier tema y si te preguntas ¿por qué son importantes para tu marca? Bueno, ellos son capaces de vender cualquier producto, servicio o idea impulsándolo con la representación de un estilo de vida que conecta con públicos específicos .

Aquí es donde te lo ejemplifico con Kardashians: Todos sabemos quienes son, por lo menos alguna vez en tu vida has escuchado el apellido Kardashian. Esto no es solo porque sí, se debe básicamente a una ma-manager muy ocupada, muchos millones bien invertidos en sus empresas de ropa, maquillaje, música y sobretodo publicidad de todo tipo, en especial en las redes donde  se presentan como entretenimiento.

Tenemos Kardashians/Jenner de todo tipo y para todo público, en múltiples ocasiones ellas han aceptado que son solo personajes, que son personas tal como nosotros (con una inmensa fortuna claro) y no es difícil verse seducido por un producto que has visto una y otra vez en diferentes cuentas de Instagram, Facebook, Youtube… de personas “como nosotros”.




 

¿Por qué resultan tan efectivas?

Bueno, remontémonos a las teorías contemporáneas de la publicidad que nos dicen que vender un producto es obsoleto. El producto es meramente el objeto de la transacción, nuestra obligación real como publicistas es vender historias, mover tanto las emociones de nuestros clientes que sea imposible que no añoren algo que les recuerde (o en su defecto borre) esa emoción.

Un influencer puede no llegar a ser una celebridad,  pero por alguna razón  hace click con sus seguidores y esto lo vuelve más alcanzable, crea un diálogo con ellos que da la impresión de ser más personal, más cercano y creíble, este es el ser humano que te contará la historia.

Solo necesitas detenerte a ver un tutorial de maquillaje de Kim Kardashian para entender este concepto: Ella habla de su día, de cómo tener su look y en el proceso menciona todas las marcas que “casualmente” están en su bolsa de maquillaje.

Esta es la cara de una publirelacionista de las redes y siempre intentará venderte algo: Un producto, un servicio, una idea y a toda costa, un estilo de vida… y no, esto no los hace malas personas ni nada parecido, sino todo lo contrario.

Ser influencer es un trabajo que conlleva mucho esfuerzo, planificación, análisis y mucha interacción. Sin embargo, hay ocasiones en que sus metidas de pata logran provocar crisis a las marcas en cuestión de segundos.

Sí piensas que tu marca, tu causa, tu servicio necesita un influencer, recuerda siempre acudir con un experto. Es necesario contar con una estrategia, una planificación que considere todos los ángulos posibles y sobre todo un manual de crisis porque a diferencia de cualquier anuncio para Facebook, no puedes predecir las acciones de un ser humano aun así firmes un contrato, se necesita una preparación previa como para  cualquier otra estrategia de marketing digital.

Solo para recordar un caso en los últimos dos meses tenemos este horrible fallo de la marca Pepsi que en su intención de volver  rentable las causas sociales  terminó ofendiendo a casi todos los sectores activistas posibles que obviamente se manifestaron  obligando a la marca a eliminar los vídeos dentro y fuera de las redes.

 

 

Gran parte de la culpa la tiene la aparición de Kendall Jenner de quien el público percibe su personalidad como totalmente opuesta a una lucha social y que nos recuerda que la elección de un influencer no debe tomarse tan a la ligera. Aun así, hay también una parte muy importante del público que defiende a la modelo y deja la culpa recaer totalmente en la marca refresquera.

¿Te imaginas ahora el poder de la imagen pública de estos personajes?

 




 

 

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